Un negocio familiar, y se nota
Esto empezó con una pareja que compró un terreno en Alhaurín el Grande y decidió quedarse. Lo que hoy es Finca La Raja se fue haciendo despacio: un árbol cada vez, una piedra cada vez, hasta que el sitio tuvo la forma que tiene ahora.
La familia Cortés sigue llevando la finca. No hay recepción ni cadena detrás: hay gente que vive aquí y que conoce cada casa porque la ha levantado o la ha reformado.
Los jardines, el estanque, el campanario de piedra y el acueducto no estaban aquí cuando empezaron. Se fueron construyendo con la idea de que esto fuera un sitio donde apetece quedarse, no solo un sitio donde dormir.
Sección pendiente de ampliar con Fran: años exactos, cómo empezó la finca, qué se ha ido construyendo y cuándo. Cuanto más concreto, mejor — las fechas y los nombres es lo que hace creíble una historia familiar.